Por Andrés Colmán Gutiérrez - HOHENAU - ITAPÚA
¿Quién era Alban Krug, el poblador pionero inmigrante alemán que brindó generosamente su casa de campo en Hohenau Cuatro, Caguarené, para que sea usada como refugio en el Paraguay por el doctor Josef Mengele, el ex jerarca nazi y criminal de guerra más buscado del mundo, a principios de los años 60?
En la comunidad de Hohenau son pocas las personas que aceptan brindar datos para construir una semblanza sobre Krug, a quien algunos autores internacionales, como Gerald Astor, (autor de ‘Mengele, el último nazi’), nombran como “el jefe del partido nazi clandestino en el Paraguay, en la época”.
Reinaldo Becker Dietze, el cooperativista y escritor que nos ayudó a ubicar y conocer la casa en que vivió Mengele en Hohenau, recuerda a Alban Krug como “una persona muy culta, muy querida”.
Eugenio Wolf, nieto de una cuñada de Alban Krug, lo describe también como una persona trabajadora y respetada en la comunidad, pero que no ocultaba su gran simpatía por el partido nazi y por su gran líder, Adolf Hitler.
BRASILEÑO. Alban Krug nació en Brasil, en el seno de la primera colectividad alemana que llegó al vecino país. Formó parte del grupo de familias que llegaron al Paraguay en 1900, para fundar Hohenau.
Casado con Nora Altenhofen, también nacida en Brasil, tuvieron varios hijos en Hohenau. Alban se hizo propietario de miles de hectáreas de tierras en lugares como Morena’i, Hohenau 5 y Hohenau 4, incluyendo el sitio en donde construyó la casa de campo de estilo alemán antiguo, donde viviría Mengele.
Krug se convirtió en un próspero empresario agrícola y fue presidente de la Cooperativa Colonias Unidas.
"Él admitía en forma pública su admiración por Adolf Hitler, principalmente porque fue el único presidente alemán que reconoció a los descendientes de alemanes radicados en otras partes del mundo”, destaca Eugenio Wolf.
En esa época, la mayoría de los pioneros alemanes de Hohenau, Obligado y Bella Vista, se mostraron entusiasmados con el nazismo, y hacían campaña públicamente a favor de Hitler.
Alban Krug llegó a ser el principal líder del grupo de nazis paraguayos en Hohenau, según Wolf y otros pobladores consultados.
CONTACTO. En su libro “Mengele: La historia completa”, publicado en 1986, los escritores e investigadores Gerard L. Posner, norteamericano, y John Ware, británico, relatan que fue el piloto alemán Hans Ulrich Rudel quien presentó a Alban Krug a Mengele, probablemente en 1960, en la primera visita que realizaron a Hohenau.
Rudel, quien fue asesor del presidente argentino Juan Domingo Perón, era también agente comercial de las industrias de la familia Mengele en Alemania y se hizo muy amigo del dictador Alfredo Stroessner, quien le permitió hacer negocios en Paraguay.
Paralelamente, Rudel se vinculó con las organizaciones de alemanes nazis en el Paraguay, y fue así como logró que reciban y protejan a Mengele, primero en Altos y luego en Hohenau.
“Aunque vivía en Hohenau, en la casa de Alban Krug, Mengele se movía mucho por varios lugares, siempre muy bien protegido por guardaespaldas”, relata Reinaldo Becker, citando lo que le había contado el ex oficial SS Alfonz Dierckx, quien conoció personalmente al "Ángel de la Muerte”.
La mayoría de los hombres entrenados que lo custodiaban eran miembros de la organización de nazis alemanes paraguayos.
Eugen Krug, hijo de Alban, es dirigente de Patria Querida
Eugen o Eugenio Krug, el actual vicepresidente del Partido Patria Querida (PPQ) y también dirigente de la Coordinadora Agrícola del Paraguay, es uno de los hijos de Alban Krug, el hombre que le cedió su casa como refugio al criminal de guerra y ex jerarca nazi Josef Mengele, en Hohenau, en los años 60.
Quienes conocen bien a Eugen sostienen que su ideología es muy diferente a la que pudo haber tenido su padre y no tiene nada que ver con el nazismo. "Él es un gran demócrata, un defensor de la libertad y la igualdad entre todos los seres humanos y muy crítico ante cualquier sistema totalitario”, comentó un alto dirigente del Partido Patria Querida.
Eugen Krug es un conocido productor agrícola, principalmente de soja, radicado actualmente en Naranjito, localidad al norte de Itapúa, sobre la ruta VI.
Krug había aceptado conversar brevemente por teléfono con el periodista de Última Hora, pero se negó a hacer cualquier declaración sobre el refugio que su padre dio a Mengele en la vieja casa de campo de su familia.
“En esa época éramos todos muy niños y somos totalmente inocentes de lo que pueda haber ocurrido en esa casa”, comentó.
Eugen también relató que algunos medios internacionales de televisión ya le ofrecieron millones de dólares para que les conceda entrevistas sobre la historia de la casa y su vinculación con Josef Mengele, pero que él, al igual que los demás miembros de su familia, ha rechazado todas las ofertas.
La otra Krug, la activista que desapareció en la Argentina
La comunidad de Hohenau no solamente tiene a figuras políticas vinculadas al nazismo en su historia, sino también a jóvenes revolucionarias que se inmolaron en su lucha contra regímenes totalitarios, como Marlene Katherine Kegler Krug, desaparecida en 1976, en Buenos Aires, durante la dictadura militar argentina.
Nacida en Hohenau, en abril de 1953, Marlene Katherine es precisamente sobrina de Alban Krug, el hombre que cobijó a Mengele.
Hermana del doctor Eitel Kegler Krug, quien fue director del centro materno-infantil de las Aldeas SOS de Hohenau, Marlene fue activa integrante de la Iglesia Evangélica Alemana del Río de la Plata y maestra de la escuela dominical.
En 1972 viajó a la Argentina para estudiar obstetricia en la Facultad de Medicina de La Plata. Su sensibilidad social la llevó a vincularse con movimientos estudiantiles, como el Frente Antiimperialista por el Socialismo (FAS).
El 24 de setiembre de 1976, Marlene fue secuestrada cuando salía de su casa, en Berisso, para ir a la facultad. Fue vista por otros prisioneros, como Pablo Díaz –sobreviviente de “La noche de los lápices"– en centros de detención clandestinos. Integra la lista de los desaparecidos durante la “guerra sucia”.
Paradójicamente, se sindica como líder de los secuestradores ejecutores de Marlene al comisario Miguel Osvaldo Etchecolatz, confeso admirador del nazismo, la misma ideología de la que fue seguidor su tío Alban Krug, en su Hohenau natal.