Tras más de 30 años de carrera, esta es la primera visita del británico a nuestro país y más de 2.000 personas no perdieron la oportunidad de escucharlo en vivo.
“Gracias por ser un público fantástico. Es genial estar aquí, Paraguay ¡Bailemos!”, fueron algunas de las declaraciones del cantante al público presente.
Con 66 años, el artista demostró que la edad es solo un número, porque la energía que desparramó en el escenario ya lo quisiera un joven de 18. Durante el show y fiel a su estilo, Billy tuvo varios cambios de vestuario, pasando por los look clásicos que marcan su imponente y bien marcada presencia artística.
Entre el público se pudo observar fanáticos de todas las edades; desde niños —que fueron bien cuidados durante el show—, entre jóvenes y varios adultos que ya pasaron la franja de los cincuenta.
Repertorio variado y enérgico
El escenario estuvo ambientado como aquellos de la época dorada del rock, con un estilo sencillo pero imponente, con juego de luces y una pantalla gigante donde aparecía la imagen de Idol, en medio de su ciudad, que era única.
Los telones se abrieron puntualmente a las 21:30 del jueves último en el Jockey Club. Abrió la pista con su clásico de 1981 Dancing with myself, uno de sus primeros sencillos de éxito, parte de su álbum Kiss me deadly .
Siguió con los clásicos Cradle of love (1990) y Flesh for fantasy (1983). Posterior a ello, se pasó al primer cambio de vestuario, el cual lo hizo frente al público, dejando ver su torso, generando el grito desenfrenado de los presentes.
Cage, la canción que forma parte de su nuevo disco llamado The cage, también fue parte de su setlist. Este nuevo álbum verá la luz el próximo 24 de setiembre y estará compuesta por cuatro canciones, entre ellas Runnin’ from the ghost, que también tuvo su protagonista en escena.
Speed (1994), Eyes without a face (1988), Mony mony (1981), Blue highway (1983) y One hundred punks (1978), canción que forma parte su primer álbum Generation X, estuvieron en su repertorio.
Llegó el turno de Bitter taste (2021), un EP de The roadside. Para componerla, Billy se inspiró en un accidente en motocicleta que sufrió en 1990; un momento que, según el cantante, marcó un antes y un después en su vida personal.
Una guitarra a puro fuego
Steve Stevens llegó con un potente solo de guitarra que fue puro fuego. Stevens, a pesar de los años, sigue con una imponente y única imagen, además de una calidad escénica. Hasta la fecha, su melena, sus sombras negras en los ojos, su traje de cuero al cuerpo y sus botas de terciopelo forman parte de su estilo, el cual está envuelto entre misterios, magia y rock and roll.
Top gun anthem, parte de la banda sonora de la famosa película Top Gun, fue una de las más aplaudidas y generó un menear de cabelleras. En esta canción, donde Steve toca un solo de guitarra brutal, Idol no desperdició la oportunidad de regalar púas, y hojas autografiadas al público.
Su interacción con el público fue constante, creando un ambiente de fiesta, de esas que se comparte entre los amigos de años.
Rebel yell fue la canción más esperada de la noche. La misma provocó que de inicio a fin todos saltaran y corearan la canción, por lo que el mismo Billy quedó impresionado con el público paraguayo, y sin dudas, esta canción es el clásico himno de todos los billyfanáticos.
El broche de oro lo marcó Born to lose y White wedding, su clásico de 1982.
Carisma, talento, rebeldía, amor, pasión, locura y dedicación acompañaron el The roadside tour 2022, en un show de su gira que no decepcionó al exigente y selecto auditorio.
En este concierto dio catedra de que las cosas se pueden hacer bien. El público se comportó a la altura y la productora G5Pro no defraudó a los cientos de fanáticos que, sin duda alguna, se llevaron un gran recuerdo en el corazón.