Debido a esta situación es que muchos asuncenos y aquellos pobladores que residen en las cercanías de la capital decidieron ya no concurrir al Casco Histórico un fin de semana para el esparcimiento o la diversión. El riesgo de ser apretados por los cuidacoches, más la propia inseguridad que conlleva transitar por el microcentro, son combinaciones no deseadas por cualquier ciudadano.
Al panorama planteado se suman aquellos robos de accesorios cometidos contra los vehículos estacionados en el microcentro. Algunos de los involucrados se hacían pasar de cuidadores de vehículos, que incluso portaban chalecos para simular tal actividad.
Al exponer estos condimentos que debe afrontar el automovilista por el centro o zonas como Sajonia, el Puerto, Villa Morra, entre otras, evidentemente será un gran alivio si ya no debe lidiar al menos con los cuidacoches. Evidentemente que no se puede generalizar a todos con la conducta del apriete. También se encuentran aquellos que simplemente reciben un monto a voluntad, porque definitivamente es una actividad informal. Es ilegal apropiarse de un espacio público y cobrar por ello.
Realizada toda la exposición anterior, cabe señalar los operativos de despeje que está llevando a cabo la Comuna en conjunto con la Policía Nacional en diferentes zonas de Asunción para sacarlos de circulación. Al menos 25 denuncias por extorsión al día estaba recibiendo la Policía por parte de los conductores. Ya hubo detenidos por estos hechos.
Hay una clara decisión de la Municipalidad en erradicarlos de la actividad diaria de los capitalinos y asimismo en un siguiente objetivo, a los limpiavidrios, que también en lugares estratégicos como Mariscal López y Perú, ya protagonizaron una serie de incidentes violentos. En varios casos registrados, por no bajar la ventanilla del auto y consecuentemente no darles dinero, reaccionaron con violencia contra el vehículo y el conductor.
Ahora, viendo que también es un problema social por resolver, se debe establecer un plan integral que pueda posibilitar a los interesados insertarlos al mercado laboral formal. Ello implica capacitarlos para que puedan ingresar en ese proceso. El inconveniente que argumenta el gremio que nuclea a los cuidacoches es que la mayoría ya son personas de “avanzada edad” y que no tendrían otra opción. Sin embargo, se debe insistir en que puedan capacitarse para que desarrollen alguna tarea formal, pese al argumento de la edad.
En abril del año pasado se había lanzado un prometedor proyecto para la inserción laboral de los cuidacoches en un trabajo conjunto de la Municipalidad de Asunción, el Ministerio de Trabajo, Empleo y Seguridad Social (MTESS) y el Servicio Nacional de Promoción Profesional (SNPP). Al comienzo se dieron señales muy positivas, pero evidentemente que no se pudo sostener en el tiempo, por lo cual de nuevo se opera para quitarlos de las calles. Es que claramente los montos que recaudan en la calle son muy interesantes, especialmente los fines de semana en los alrededores de conciertos, eventos, pubs, etc.
No obstante, hay que intentar de nuevo en buscar una solución de fondo al problema, dar una respuesta con projimidad en un trabajo que debe ser interinstitucional del gobierno local con el gobierno central para que el tratamiento sea integral.