EN PARAGUAY, VIVEROS CARTES Y AMARILLA. “¿Pero qué me hiciste? No me podés hacer esto”. El jefe de Inteligencia de la Secretaría Nacional Antidrogas (Senad) paraguaya, Silvio Amarilla, se agarraba la cabeza y caminaba por la pieza, sin disimular el enojo. Los gritos iban dirigidos a su compatriota, el piloto de avión Juan Domingo Papacho Viveros Cartes, que horas antes había sido detenido mientras pilotaba una avioneta Cessna 210, que no tenía autorización para volar en cielo uruguayo. El operativo estuvo a cargo de funcionarios de la Fuerza Aérea Uruguaya (FAU), que trasladaron a Viveros Cartes hasta la base militar de Santa Bernardina, en el departamento de Durazno”, comienza la nota refiriéndose a los últimos días de julio del 2013.
“Había por lo menos dos razones de peso que justificaban la decisión que había tomado Amarilla de viajar en forma urgente desde Asunción a Montevideo. La primera resultaba obvia: Papacho era tío del entonces presidente de Paraguay, Horacio Cartes, y su arresto en Uruguay estaba vinculado a delitos de tráfico de estupefacientes, por lo que el escándalo político era inminente. El segundo motivo salpicaba más directamente a Amarilla. En Paraguay, Papacho cumplía una condena por narcotráfico con una prisión domiciliaria y la “tutela legal” que le permitió acceder a ese beneficio la había asumido el mismísimo jefe de Inteligencia de la Senad. Esa causa se había iniciado en 2001 en San Pablo, mientras Papacho pilotaba con 250 kilos de cocaína. Eran otros cielos, pero la maniobra fue parecida: la droga se cargó en Paraguay y luego se trasladó ilegalmente a otro país en una avioneta Cessna, la compañía estadounidense que la familia Cartes representa desde hacía décadas en Paraguay”, destaca el material periodístico.
Recuerda que en Paraguay y Bolivia, los casos de corrupción policial vinculados a la organización de Marset también son varios. En noviembre de 2023, el jefe de la oficina de Interpol en Asunción fue destituido de su cargo y otros 17 funcionarios de esa dependencia fueron investigados, luego de que se constatara que desde allí se había desactivado una orden de captura internacional contra Giannina García Troche, la esposa de Marset.
BOLIVIA. El diario uruguayo también destaca que en Bolivia, en tanto, tres policías fueron detenidos en enero de 2024 por el robo de un millón de dólares que estaban en una camioneta de alta gama que había entrado al país desde Chile. Las autoridades bolivianas vincularon este episodio con presuntas maniobras de lavado de activos de la organización liderada por Marset. El narcotraficante uruguayo había logrado fugarse de Santa Cruz de la Sierra a finales de julio de 2023, tras recibir el aviso de que sería detenido. “No dudo y no elimino la probabilidad de que hubiesen existido policías que hubieran ayudado a facilitar la fuga”, declaró en aquel momento el ministro de Gobierno boliviano, Eduardo del Castillo.
Recuerda que en una rueda de prensa, Del Castillo apuntó a la supuesta complicidad de “policías, fiscales o jueces” que podrían ser procesados por colaborar con el escape. Un año después, sin embargo, nada de eso pasó y Marset sigue prófugo, en algún lugar del mundo.
URUGUAY. La Diaria Justicia expuso que Marset reconoció que tenía contactos con funcionarios de la Brigada Antidrogas de su país, pero el audio con su declaración ante la fiscala Darviña Viera desapareció misteriosamente de la carpeta investigativa. También se eliminaron otras pruebas y hubo demoras en pericias que se le pidieron a la Policía. En Fiscalía se inició una investigación administrativa interna, que todavía está en curso, para determinar si hay funcionarios implicados con estas maniobras, indica.
“En la causa por la entrega del pasaporte a Marset que el fiscal Alejandro Machado tiene a su cargo desde 2023, la teoría del caso parecería apuntar principalmente a responsabilidades en la Cancillería. Sin embargo, también han declarado en calidad de imputados algunas jerarquías políticas del Ministerio del Interior y funcionarios policiales de carrera (de Uruguay)”, agrega.