Hasta el momento, sigue la toma en los colegios Técnico Nacional Comercio 1, Técnico Vocacional y Centro Educativo de Alto Desempeño (CEAD).
También en el Centro Regional de Educación Dr. Raúl Peña de Pedro Juan Caballero y el Colegio Nacional Presidente Franco, que se acopló en la noche del jueves.
La misma medida de presión se realiza desde la madrugada de este viernes en el Colegio Nacional de la Capital (CNC).
Mientras que en otras instituciones educativas se decidió levantar la toma, como es el caso del Colegio Nacional José Elizardo Aquino, de Luque, el Saturio Ríos, de San Lorenzo y el Colegio Nacional Fernando de la Mora. Si bien se inició hoy también una toma en el Colegio Nacional San Martín, finalmente decidieron levantarla.
En esta última institución se registraron varios incidentes durante la tarde y noche del jueves entre los que estaban a favor y en contra de la manifestación, incluyendo a estudiantes y a los padres.
Son cuatro las reivindicaciones de los alumnos nucleados en la Federación Nacional de Estudiantes Secundarios (Fenaes).
Dos de los pedidos son: que el Ministerio de Educación cuente con un presupuesto propio para infraestructura y que la educación técnica tenga recursos propios para la adquisición de equipos e insumos.
Los últimos dos son la implementación de una política nacional alimentaria e invertir en la compra de tablets para la utilización de nuevas tecnologías.
La falta de respuestas favorables del Gobierno a los reclamos estudiantiles está empujando a que la toma de colegios adquiera una dirección hacia el enfrentamiento entre los que ocupan las instituciones versus quienes llanamente aspiran a terminar las clases.
La única respuesta que se da desde las altas esferas del Gobierno -sin excluir las palabras de Riera- a la presente crisis es que detrás de estas acciones de protesta hay “respaldo de sectores políticos partidario por el año electoral”.
INVERSIÓN. Estudiantes en protesta recordaron a Horacio Cartes aquella promesa que hizo en octubre del 2015, cuando se dirigió a los jóvenes y se comprometió con aumentar al doble la inversión del Gobierno para la educación.
En el material, el líder del movimiento Honor Colorado prometió destinar “al menos” el 6,4% del Producto Interno Bruto (PIB) a la educación.
Sin embargo, hasta el momento el Paraguay invierte apenas el 3,7% de su PIB en el sector educativo. Esta realidad lo vuelve una de las naciones que menos recursos económicos destinan a la formación de niños y jóvenes.
Este porcentaje es uno de los más bajos de América Latina, según datos de la Unesco, ya que Cuba invierte el 13%; Bolivia, 6,4%; Argentina, 6,2%; Brasil, 5,8%; Chile 4,6% y Uruguay, 4,4%.
Según el Informe Global de Competitividad, Paraguay se ubica en el puesto 117 de las 138 naciones que menos invierten en su educación y, con ello, en la infraestructura de sus sedes educativas.