Desde su inauguración en mayo del 2021, Ñande Renda se ha transformado en mucho más que una playa artificial; es un punto de encuentro intergeneracional donde el tiempo parece detenerse y las preocupaciones se disuelven suavemente en la orilla. El sol brilla sobre los 1.200 metros de arena dorada, mientras los visitantes disfrutan de un refrescante baño o se sumergen en animadas conversaciones y risas compartidas bajo la sombra de los árboles.
El trayecto hacia la Costanera invita a la calma. Las copas de los árboles saludan a los visitantes, y a medida que uno se acerca, la extensión del lago Acaray se despliega como un espejo que refleja la vitalidad de quienes lo visitan. La calidez de la playa se complementa con áreas verdes que invitan a disfrutar de momentos agradables al aire libre.
TEMPORADA. Durante la temporada alta, la playa se convierte en el alma vibrante de la ciudad. Aunque casi todos los días hay movimiento, los fines de semana concentran una mayor afluencia de vecinos que llegan en masa para pasar el día en familia. Los niños construyen castillos de arena, mientras los padres descansan bajo sombrillas y árboles frondosos. Las canchas de vóley, repartidas a lo largo de la playa, se llenan de entusiastas que compiten amistosamente, acompañados por los aplausos de los espectadores.
La oferta gastronómica de la Costanera es otro atractivo irresistible. Puestos de comida local ofrecen delicias tradicionales, como chipas, empanadas y jugos naturales. Es habitual ver familias enteras disfrutando de un asado improvisado en las áreas de picnic, compartiendo anécdotas y fortaleciendo lazos afectivos. Uno de los mayores orgullos de la Costanera es su accesibilidad. Rampas y caminos permiten que personas con discapacidad disfruten del agua y del paisaje, consolidando este espacio como un ejemplo de inclusión y comunidad. Las instalaciones cuentan con baños adaptados, áreas de descanso y estacionamientos.
Además del área de bañistas, cuenta con un anfiteatro al aire libre, una pista de skate, canchas de vóley de arena, un gimnasio al aire libre, juegos infantiles, una playa escalonada inclusiva, portahamacas, bicisendas y camineros, entre otros.
El acceso es libre y gratuito, lo que permite que todos los sectores de la sociedad disfruten de este espacio. La Costanera ha impulsado significativamente la economía local con la apertura de diversos comercios.