04 abr. 2025

Descaro en grado de desmesura

Uno piensa haberlo visto todo, pero en este mes de enero no hago más que sorprenderme, día tras día, por el nivel de perversión de nuestros políticos. A efectos meramente didácticos pondré como ejemplo a la diputada Roya Torres, aunque podría haber elegido a muchos otros similares.

Roya consiguió que el presidente de la Cámara Baja, Raúl Latorre, nombrara a su retoño de 19 años, Elías Martín, como “asesor”, con un sueldo de 9.500.000 guaraníes. Luego de ser pillada y del fracaso del desastroso montaje de intentar crearle una falsa oficinita en la Dibén del Alto Paraná, no le quedó otro camino que enfrentar el bochorno, pedir disculpas y anunciar la renuncia del chico. Si el caso hubiera terminado aquí, sería olvidado en pocas semanas.

Pero no fue así. Al parecer, el hecho de ser tapa de diarios durante días, haber tenido que enfrentar penosas entrevistas radiales y ver el rostro de Elías Martín abriendo los noticiosos televisivos no fueron suficiente escarnio. Por lo visto, madre e hijo, reflexionaron sobre los 9.500.000 guaraníes mensuales y llegaron a la conclusión que era una suma que no se podía despreciar así nomás.

Y así fue como el “nepoterco”, lejos de renunciar, reapareció, sentado con cara de foca detrás de una mesita, en una tercera oficina. Ahora estaba comisionado a la Municipalidad de Presidente Franco, donde el padre, Roque Godoy es el intendente. Como era de esperarse, eso no hizo sino exacerbar la indignación. Empezando por la de los funcionarios de la Municipalidad que cobran, con atraso, sueldos que ni se acercan al del privilegiado chicuelo. Elías Martín percibe el doble que el director de Administración y Finanzas y bastante más que el secretario general de la Municipalidad.

La irritación no termina en el ámbito municipal. En esa misma ciudad, hay muchos médicos que, para ganar lo mismo que Elías Martín, necesitan cumplir con dos vínculos laborales hospitalarios y acumular extenuantes horas de guardias y consultorios.

Todo esto mantuvo el tema en cartelera y dejó en claro que la protección no era solo materna, sino también paterna. Y con nuevos ingredientes: Se descubrió que Roya tiene una hermana de crianza que también es asesora en Diputados y está comisionada a la misma Municipalidad, aunque nadie la vio nunca. Ahora comienzan a investigarla. El propio Elías Martín puede ser procesado por estafa. Será “nepo baby”, pero es mayor de edad. Todo esto ocurre por no haber renunciado cuando debía hacerlo.

Pongámoslo así: dos importantes políticos liberales, muy bien remunerados, se empeñan en mantener al hijo en un cargo de “asesor” –para el que no está capacitado, dada su extrema juventud–, pagado por el Estado, por encima de la ley y mostrándole el dedo del medio a quien se queje de tanto desparpajo.

Pareciera como que creyeran que basta con ensayar unas cuantas excusas pueriles para que la gente se trague su colosal impertinencia y no se percate de su ambición patológica. Pueden sentirse por encima del bien y del mal, pero es solo porque viven en un termo. Han transmitido a su hijo esa falsa sensación de superioridad. Por eso no renuncia; le importa un rábano el enojo ciudadano. Royito es un superhombre. Un “supernepo”.

Sin embargo, alguien debería explicarle que no está haciendo un buen negocio. Esos dulces 9.500.000 mensuales de hoy pueden ser un dolor de cabeza por muchos años. Alguien debería hablarle del valor de la imagen, de lo reputacional. El desprecio de la calle, su carita de arrogancia fijada en la memoria de los que no llegan a fin de mes, la rabia, el riesgo de escraches, también deberían haber sido considerados.

Y eso que ya ni hablo de dignidad y moral, pues supongo que son asignaturas que no cursó. En el fondo le tengo lástima, pues la vida no siempre les va a ser tan fácil a los “nepo babies”. No siempre estarán sus papis para asegurarles su sueldo ni los trolls del cartismo para justificarlos.

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