En pandemia, el Congreso recortó gastos superfluos, algunos de los cuales fueron repuestos rápidamente. Uno de los más resistidos ha sido desde siempre el rubro de los viajes, ya que ni siquiera la limitación de tres por año para cada congresista ha sido suficiente para crear conciencia y solidaridad de parte de los legisladores. Ahora se suma una nueva escandalosa anécdota al largo historial: Pasajes y viáticos de 15 parlamentarios fueron pagados con el dinero público para viajar a los Estados Unidos, en una misión que no es oficial.
En el año 2017, Última Hora había publicado una serie de reportajes que mostraban a parlamentarios derrochando en costosos viajes alrededor del mundo, a destinos turísticos exóticos, de lujo, playas del Caribe, Israel, Egipto y Líbano,
Hace siete años, los diputados disponían de G. 669 millones anuales para usar en viáticos. Con esos recursos se podrían haber cubierto necesidades apremiantes en salud y educación, habilitar terapias intensivas en hospitales públicos, adquirir dosis de vacunas, construir aulas en escuelas y colegios, financiar becas para estudiantes en el exterior. Optaron, en cambio, por realizar viajes para cuestiones que nada tienen que ver con su función, como aquel diputado que asistió a un congreso sobre menopausia.
Ni la crítica ni el repudio ciudadano pudieron con los privilegios y los gastos excesivos que no fueron cortados, quizá recortados mínimamente pero nunca eliminados. Y, dos años después, gastaron más de 500 millones de guaraníes en viáticos para viajes al exterior: 67 diputados de los 80 efectuaron viajes en 2019, con destinos a Europa, Asia y Caribe, con pasajes pagados por la Cámara de Diputados.
Este año, hace apenas unos meses, aprobaron por mayoría un proyecto de resolución para modificar las normas y requisitos para la participación de los diputados en eventos que se realizan en el exterior. Con eso se abrió nuevamente la temporada de viajes de legisladores, particularmente afines al cartismo, premiados constantemente.
En el Poder Ejecutivo tampoco se ven buenos ejemplos, ya que Santiago Peña hizo 31 viajes desde que asumió el poder el 15 de agosto de 2023, visitó 16 países y estuvo 93 días en el exterior. En el último viaje, el país entero lo vio disfrutando en el Brasil del Gran Premio de Fórmula 1.
El actual Congreso Nacional cuenta con una mayoría colorada absoluta, lo que equivale a decir que tienen un gran poder en sus manos para legislar a favor del pueblo y escuchar por fin sus demandas. Han elegido, sin embargo, convertirse en lo que en la calle se repite a voces: Este es el peor Parlamento que hemos tenido en la historia del país.
Porque en vez de legislar y comprometerse en brindar bienestar y calidad de vida a la población, desperdiciaron su capital político y credibilidad para autoconcederse privilegios que rayan la desvergüenza y la grosería. Actualmente se encuentran operando para restituir su seguro médico vip y los escandalosos cupos de combustible, que se sumarán al jugoso salario que tienen; y privilegios como el del presidente de la Juventud Colorada, José Luis Rodríguez Robertti, de 32 años, quien ostenta el cargo de director de Asuntos Políticos del Senado, con un salario de G. 22.787.000; la mayoría cartista hizo posible que Robertti pasara a ganar de G. 5.200.000, en julio del año pasado, a cobrar ahora casi G. 23 millones, para trabajar con el presidente del Congreso, Basilio Bachi Núñez, quien sigue justificando la contratación de 455 personas, de las cuales, todas con salarios millonarios.
Deben entender diputados y senadores que la repartija de privilegios es una ofensa al sufrido pueblo que sostiene la estructura del Estado paraguayo con su sudor e impuestos. Están bastardeando el elevado objetivo de la política al dedicarse ellos a vivir de esta actividad, en vez de honrar a sus electores, trabajando para darles mejores condiciones de vida.