Mejorar la atención y lograr eficiencia y transparencia son un gran desafío para el Instituto de Previsión Social (IPS). La crisis en la que se halla inmersa la institución desde hace décadas y que está llegando a límites insostenibles afecta particularmente a los trabajadores y trabajadoras, quienes junto con los empleadores sostienen con sus aportes la pesada estructura. El IPS debe tener buenos administradores y dejar de ser la caja chica de los politiqueros para ser una institución digna de sus aportantes y ofrecer la seguridad social que estos merecen.
Décadas de malas administraciones y falta de transparencia, sin dejar de mencionar el manejo clientelista y la corrupción nos han conducido a la presente situación de gravísima crisis financiera del IPS, que afecta los servicios de salud y también a las jubilaciones. Este es, sin duda, el resultado de años de desidia y de corruptela, pero sobre todo reflejan la mala conciencia de una clase política que históricamente se ha servido de los recursos –antes ilimitados– del IPS para sus propios beneficios. La corrupción no es otra cosa que falta de compromiso con las necesidades de los paraguayos y paraguayas, con el derecho de los trabajadores a tener calidad de vida.
A ningún político le altera el sueño o el descanso que los enfermos de cáncer no reciban sus necesarios medicamentos y tratamientos para combatir la enfermedad o para aliviar el dolor. A pesar de que han sido precisamente estos quienes han ubicado a sus recomendados en una institución que se ha construido con el sudor de los trabajadores y de sus empleadores, porque es bien sabido que en el IPS no hay recursos del Estado y, al contrario, el Estado es uno de sus grandes deudores.
Periódicamente, frente al tsunami de denuncias y reclamos surgen las mismas excusas. Ante las quejas por la falta de medicamentos, la ausencia de médicos y otras denuncias, las respuestas son las mismas, que se va a investigar y que los procesos licitatorios están en marcha.
Lo cierto es que la situación está desbordada y la administración no acierta a resolver ninguno de los reclamos; los asegurados a diario deben sortear numerosos obstáculos para poder acceder a una consulta o recibir atención y también a diario surgen las denuncias por la suspensión de cirugías por falta de medicamentos e insumos. Hace unas semanas, en medio de una inusual ola de frío los asegurados se habían quejado de que debían aguardar en la fría madrugada para obtener un turno. Entonces, la respuesta del IPS fue, sin duda, insensible: Pidió a los asegurados “no llegar tan temprano”, desconociendo el hecho de que, si no estuvieran en horas de madrugada y en vela nunca podrían acceder a la atención, y un detalle que no se puede dejar pasar es que se trata de conseguir un turno porque una persona tiene un problema d salud, lo cual suma a la ecuación.
La mala administración afecta no solamente la atención de los trabajadores que llegan para buscar alivio a sus enfermedades, también supone el desangramiento de recursos. Recientemente, Última Hora reportó dos casos.
Uno de ellos tiene que ver con casi 500 inmuebles del IPS que están disponibles para la renta o la inversión, datos sobre los cuales están disponibles en la página web del IPS. Sin embargo, en marzo el gerente financiero, informaba en una entrevista radial que la previsional cuenta con un portafolio de bienes inmobiliarios de G. 2 billones, de los que 775 son de renta y solo 150 están alquilados. Definitivamente estos números son distintos a los documentos que se observan en la web del IPS.
Recientemente, se ha denunciado que, durante tres años dos médicos ejercían como médicos y concejales y fueron denunciados por el cobro indebido de honorarios. En las elecciones municipales del 2021 fueron electos concejales uno en Limpio y otro en Luque y pertenecen al partido liberal; ambos figuran con cargos en el Hospital Central, y pese a ser electos como concejales no solicitaron un permiso especial sin goce de sueldo.
Es urgente un golpe de timón para remover los obstáculos que están impidiendo a los asegurados recibir la necesaria atención en salud. Se deben cortar las corruptelas y el clientelismo para dar un servicio eficiente y una atención digna a los trabajadores.