La eucaristía fue presidida por el secretario de Estado vaticano, el cardenal Pietro Parolin, desde el altar papal de la basílica, pese a la ausencia de Francisco, que prosigue su convalecencia en su residencia vaticana, la Casa Santa Marta, después de pasar 38 días hospitalizado por sus problemas respiratorios.
Además en la ceremonia participó una delegación del Gobierno italiano encabezada por la primera ministra, Giorgia Meloni, así como otra representación de Polonia y el que fuera secretario durante décadas del papa polaco, el cardenal Stanislaw Dziwisz.
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Juan Pablo II reinó en un largo y popular pontificado que duró casi 27 años, hasta su muerte la noche del 2 de abril de 2005. Le sucedió Benedicto XVI, que lo declaró beato en 2011, mientras que Francisco ofició su canonización final en abril de 2014.
Parolin, encargado de la homilía por la indisponibilidad del pontífice argentino, lo recordó este miércoles como “un santo” y un “peregrino incansable” por sus múltiples viajes a lo largo y ancho del mundo que introdujeron la Iglesia en el tercer milenio.
Pero, sobre todo, porque se dirigió “con firmeza” a los gobernantes de su tiempo para recordarles su “responsabilidad en la defensa de la justicia, la dignidad de las personas humanas y la paz”.
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“Recordamos con gratitud y admiración su incansable servicio por la paz, sus llamamientos apasionados, las iniciativas diplomáticas para tratar hasta el final de evitar guerras. Y eso hasta el extremo de su vida y aunque muchos de sus llamados lamentablemente no eran escuchados, como sucedió a los grandes profetas”, dijo Parolin.
Y concluyó: “Santo Padre Juan Pablo II bendice esta iglesia del Señor en camino para que sea peregrina de esperanza. Bendice esta humanidad lacerada y desorientada para que retome la vía de su dignidad y de su altísima vocación y reconozca la riqueza de la misericordia y del amor de dios”, imploró el purpurado.
Antes, había intervenido el cardenal Dziwisz, de 85 años y quien destacó que Wojtyla “se acercó al corazón de millones de fieles de todo el mundo”.
“Creemos firmemente que él mismo, ahora, nos mira desde las alturas, apoyando a toda la Iglesia en su peregrinaje hacia la eternidad”, dijo el arzobispo emérito de Cracovia.
Los dos papas
Asimismo, monseñor Dziwisz recordó al papa Francisco en estos momentos de enfermedad.
“Nuestro corazón está con al Santo Padre Francisco. Sabemos que ahora se une espiritualmente a nosotros. Rezamos por su salud. Que el Señor le de la fuerza necesaria para guiar la Iglesia peregrina en este Año jubilar por la esperanza, en estos tiempos difíciles también para el mundo”, terminó.
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La basílica de San Pedro acogió a miles de fieles que acudieron para homenajear al papa y santo polaco veinte años después de su fallecimiento y en cuya tumba, en una de las capillas del templo, depositaron varios ramos de flores.
Al final de la misa, se encendió un cirio sobre la tumba de Juan Pablo II, ante la presencia de la Curia Romana y de la primera ministra italiana, conocida admiradora del santo polaco.
Fuente: EFE.