Para empezar, recordemos quiénes fueron los voceros del cartismo durante la sesión del martes: Latorre, quien operó desde hace semanas para la interpelación de Martínez, tuvo una denuncia por acoso durante dos años desde el 2016, cuando era director general de Servicios y Redes de Salud, durante el gobierno de Cartes, mismo periodo en que el Ministerio de Salud ya había implementado un plan de salud sexual y reproductiva que incluía a adolescentes; Bachi Núñez tiene varias denuncias por irregularidades durante su administración en la Municipalidad de Villa Hayes y en Opaci. El último caso tiene relación con una multa por la contaminación que ocasionó su astillero en el río Paraguay; otro integrante del Congreso que cayó en contradicción fue Antonio Buzarquis, quien expresó su preocupación acerca de cómo debe estar conformada la familia paraguaya, ya que defiende la presencia de papá y mamá. La respuesta fue contundente, ya que Martínez le recordó que en más del 70% de los hogares hay madres solteras que ante el abandono de los papás deben enfrentar solas la manutención de los hijos. Buzarquis ya no opinó, cómo podría si a él lo demandaron para reconocer a un hijo que no estaba recibiendo la pensión alimentaria correspondiente.
Los detractores del Plan de la Niñez se basaron en las palabras hegemonía y género que contiene el documento para emprender una campaña de desinformación hacia la gestión de la ex fiscala con al menos 30 años de trayectoria en la lucha contra la explotación infantil. Pero los cartistas ni siquiera se tomaron el trabajo de investigar antecedentes y resulta ser que desde hace 17 años los planes estatales utilizan estos conceptos.
En la última semana, el Ministerio de la Niñez y la Adolescencia tuvo que atender no solo casos de vulnerabilidad de derechos de niños, sino que también se concentró en preparar una defensa que terminó por desenmascarar a sus acusadores. Por ejemplo, explicó que la hegemonía del Estado en la atención integral de los niños y adolescentes fue incorporada en el plan del 2003 durante el gobierno de Nicanor Duarte Frutos y cuando Mercedes Brítez de Buzó se desempeñaba como ministra de la Niñez. La misma línea siguió durante el mandato de Horacio Cartes y nadie cuestionó hasta ahora. Brítez de Buzó es la misma ex jueza que encargó el arreo de niños en situación de calle y que desencadenó en una disculpa pública del Estado y el pago correspondiente de la indemnización. Es importante mencionarla porque también había visto al Plan de la Niñez 2020-2024 como una amenaza a la patria potestad de los padres y, sin embargo, ella protagonizó una separación de niños y madres por la simple razón de ser pobres.
En cuanto al concepto género, Martínez –en varias ocasiones– debió aclarar que se refería a un enfoque que busca la igualdad de oportunidades entre niños y niñas, pero como los legisladores insistían en que se trataba de una ideología que fomenta el aborto y la homosexualidad, la ministra les aclaró que no se habla de esos conceptos y les recordó que incluso la Cámara de Diputados, que la estaba interpelando, tiene una Comisión de Equidad y Género.
Allí empezó una serie de contradicciones de los diputados que intentaban sin éxito volver a posicionar su paupérrimo discurso. Todavía falta estudiar el voto censura, que terminará por documentar esta gran vergüenza. Y así, mientras analizamos las verdaderas intenciones del cartismo, nos atrasamos en los verdaderos debates.