06 abr. 2025

Ese dulce mal entendido

Arnaldo Alegre

El cerebro es un artilugio peculiar que cuando es alimentado por el combustible del amor actúa de forma extraña.

Un estudio de la Universidad College de Londres demostró que cuando una persona está enamorada y ve al objeto de su pasión no solamente se activan algunas zonas específicas del cerebro que producen niveles de euforia, sino que también, repentinamente, se inactivan las áreas encargadas de hacer juicios sociales y valoraciones personales volviéndose el individuo ciego a cualquier otro estímulo o razonamiento.

Lo que da la razón a la frase de que detrás de todo hombre exitoso no solamente hay una gran mujer, sino que también existe una suegra muy sorprendida.

Lo de la química del amor no es una exageración. Es más, según los especialistas, el enamoramiento desata una cascada neurosensorial. El amor libera oxitocina (que sirve para unir a los amantes), serotonina (la droga de la felicidad), dopamina (relacionada con el placer) y noradrenalina (que produce adrenalina natural).

El pequeño detalle es que esta marejada de sensaciones cerebrales son altamente adictivas. Y ante su ausencia (forzada o no), el cuerpo busca semejante fuente de bienestar, lo que genera, en los casos más benignos, alta dosis de estupidez, y en los casos más graves, violencia.

Algunos autores sostienen que el enamoramiento es como subir un pico montañoso. Es febril, único, desafiante. En cambio el amor pleno es como un valle, donde se puede disfrutar del viaje de manera reposada y con una felicidad serena, sin estridencias innecesarias ni reclamos infundados.

Existe una teoría triangular del amor de Sternberg que postula que la intimidad, la pasión y el compromiso son los componentes del amor sano y provechoso. Cuando una relación no se ajusta a estos conceptos se generan los llamados amores tóxicos que anulan al individuo, generan dependencia, obsesión, temor al cambio, posesividad y manipulación.

El amor es dulce, más allá de ser un mal entendido, tolerado socialmente, pues como dice, por ejemplo, Lacan, es “dar lo que no se tiene a quien no lo es”. Menos cáustico, Woody Allen sentencia que “el amor es la respuesta, pero mientras estás esperando la respuesta, el sexo plantea algunas preguntas tan buenas”. Albert Camus, sin dejo de ironía, subraya “no ser amado es una simple desventura, la verdadera desgracia es no amar”.

El amor es tan extraño que usa y abusa de la columna periodística para calmar la saudade. Feliz domingo.