Al final, julio llegó con vacunas, y miles de paraguayas y paraguayos al fin pudieron recibir la tan ansiada vacuna contra el Covid.
Toda esta euforia que se expresó con fotos y videos de gente siendo vacunada, y que se viralizó en las redes sociales durante todo el fin de semana, es sin duda gracias al Gobierno.
Se lo debemos a los gobiernos de Chile, India, Uruguay, México, Qatar y Estados Unidos. No vamos a olvidar que en el momento más tenebroso de nuestra vida, ellos sí estuvieron de nuestro lado.
Esos Gobiernos nos donaron vacunas mientras el nuestro solo nos dio excusas y estériles explicaciones. Mientras veíamos morir amigos, padres y abuelos; mientras se multiplicaban las polladas para juntar dinero para comprar medicamentos que no había en los hospitales.

Al parecer, el lema de nuestro Gobierno es igual que el de la Albirroja, “se luchó y no se pudo”, y aunque el Gobierno luchó menos que la Selección Nacional, los resultados fueron similares.
El pasado fin de semana, en dos días se vacunó a más de 76.000 personas. Esa es una muy buena noticia, pero todavía queda mucho por hacer.
El Ministerio de Salud tiene como población objetivo para inmunizar a 4,5 millones de personas, de las cuales solo se alcanzó a unas 759.821, que representan poco más del 16% de lo contemplado en el plan, que corresponde al 65% de la población en edad de inmunizarse.
Según datos oficiales, de los que se inscribieron en la primera fase, un promedio del 30% no asistió a vacunarse. En el rango de 65 años y más, de los inscriptos se vacunó un 75%; de los de 60 años y más se vacunó un 57%; y del personal de salud se llegó al 87%.
Dicen que a los funcionarios de salud les preocupa que hasta la fecha no se alcance a la mitad de la población a ser inoculada, con poco más de dos millones de registrados. Y está muy bien que se preocupen, porque es cierto que nos pueden donar vacunas, pero nadie va a venir a organizarte una campaña comunicacional, educativa para fomentar la vacunación. Esa es una de las tareas que descuidaron desde el principio. No supieron hacerlo, o no lo quisieron hacer, nunca lo sabremos.
Ahora que hay más gente vacunada, ahora que vemos entusiasmo y esperanza, lo siento mucho, pero le tengo una mala noticia a nuestro Gobierno: la gente quiere más.
La gente anda diciendo por ahí que quiere vacunas para todos, la gente quiere salud pública, la gente quiere calidad de vida. Y es cierto, la gente se siente agradecida por la vacuna que le tocó, pero nadie se olvida de los 13.000 muertos.
La pandemia deja aprendizajes, que costaron sangre, sudor y lágrimas; en una experiencia que no tiene precedentes para varias generaciones. Nos hemos visto enfrentados a algo que sospechábamos que solo existía en las películas, y al final esta crisis logró sacar lo peor, pero también lo mejor de nuestra humanidad.
En una misma línea de tiempo, coexisten los que, dentro y fuera del Gobierno intentaron aprovecharse de la situación para ganar más dinero a costa de nuestra salud y nuestra vida.
Pero, para equilibrar la balanza, la pandemia demostró que hasta en los momentos más terribles podemos ser generosos, solidarios y empáticos; y por eso se multiplicaron las ollas populares en los barrios, y hubo quien organizó polladas para el vecino enfermo, y quien compró rifas o aportó a la vaquita para comprar medicamentos o pagar una terapia; y sigue habiendo quienes donan su tiempo y sus recursos para organizar la asistencia a las familias que aguardan a sus enfermos.
Vamos a seguir agradeciendo a los Gobiernos que nos donaron las vacunas, pero no vamos a olvidarnos de que el Gobierno paraguayo no estuvo a la altura de las circunstancias, y quizá un día de estos aprendamos por fin a elegir mejor.