05 abr. 2025

Hacinamiento y miseria evidencian la interminable crisis penitenciaria

En recorrido realizado por la Defensoría del Pueblo se pudieron ver las condiciones inhumanas en que sobreviven internos de cárceles, a merced de los grupos criminales que operan tras las rejas.

“Es un panteón de cualquier cementerio, es hediondo, sin baño, ni iluminación, ni ventilación. Es realmente repugnante estar en ese lugar”, dijo el defensor del Pueblo, Rafael Ávila, luego de recorrer la Penitenciaría de Emboscada, durante el ciclo de visitas que realiza a las cárceles del país.

La Penitenciaría Regional de Ciudad del Este y la Penitenciaría Nacional de Tacumbú también recibieron la visita de los funcionarios y en todas ellas se vio lo mismo: Miseria, hacinamiento y otros males que reflejan la interminable crisis penitenciaria que vive hace tiempo el país.

En la Penitenciaría de Emboscada constataron que en una celda de tres metros por cuatro convivían hacinadas catorce personas en condiciones infrahumanas.

Ávila indicó que realizará la visita en todos los centros penitenciarios del país y que luego elaborará un informe que presentará al Ministerio Público y también a la Comisión de Derechos Humanos del Congreso nacional.

El derecho a la salud es otro de los que son violentados a los privados de libertad.

Desde la Defensoría del Pueblo afirman que la asistencia médica es mínima, que cuentan con apenas lo básico y lo mínimo necesario de medicamentos para atender los casos urgentes.

Con respecto a la alimentación, los que recorrieron las penitenciarías calificaron de pésima la comida que se sirve a los internos. “El menú semanal se basa en fideo con poroto y casi nunca tiene carne”, dice parte del informe.

Algunos internos utilizan botellas de plástico para cargar las comidas, mientras una parte minúscula de la población come con platos y cubiertos.

POBLACIÓN. De acuerdo al último parte que dio a conocer el Ministerio de Justicia, en los distintos centros penitenciarios que se tienen en todo el país, conviven 17.025 adultos, entre hombres y mujeres.

De esta población, solo 5.623 cumplen alguna condena. El resto, son inocentes, que están con prisión preventiva y que sobreviven en esa situación por la mora judicial y otras problemáticas.

Además de la situación de miseria en la que sobreviven, los internos que fueron entrevistados por los funcionarios señalaron permanentes quejas por la falta de información con respecto a la marcha de sus procesos.

Muchos de ellos son asistidos por abogados privados o de la defensa pública para ejercer los derechos que legal y constitucionalmente le son garantizados.

Esta situación favorece a grupos criminales como el Primer Comando de la Capital (PCC) o el Clan Rotela, que captan a sus adeptos mediante el asistencialismo.

17.025 personas privadas de libertad adultas, entre hombres y mujeres, conviven en los centros penitenciarios.

Investigan caso de proxenetismo

Ayer, una madre ingresó a la Penitenciaría Regional de Emboscada como visita a una persona privada de libertad, llevando consigo a una hija adolescente menor de edad.

Sin embargo, la joven fue descubierta en la zona de visitas conyugales junto con el interno. Como resultado, la madre fue detenida y podría enfrentar una posible imputación por proxenetismo, mientras que el interno podría ser acusado de estupro.

El fiscal Gedeón Escobar, que fue designado para investigar el caso, ordenó que tanto la madre como la hija fueran trasladadas a la comisaría local para continuar con el procedimiento legal. La joven recibió asistencia de un sicólogo y su padre fue convocado para retirarla, indicaron fuentes del procedimiento.

Según informes, la madre manifestó que su hija tenía una relación sentimental con el interno antes de que este fuera puesto en prisión.

El Ministerio de Justicia aclaró que los nombres de las personas involucradas no serán divulgados, en atención a que el hecho afecta a una persona menor de edad en situación de vulnerabilidad y, por ello, se debe proteger su identidad, para evitar su revictimización, de acuerdo al Código del Menor.