05 abr. 2025

Injerencia política vuelve a viciar proceso de renovación de la Corte

Sesión. El pleno de la Corte Suprema de Justicia durante una de las sesiones transmitidas.

Sesión. El pleno de la Corte Suprema de Justicia durante una de las sesiones transmitidas.

Pese a que las condiciones de hartazgo ciudadano y un deterioro del propio sistema judicial precipitaron cambios en la cúpula de la Corte Suprema de Justicia e hicieron que en un periodo menor a dos años prácticamente se renovara la conducción de la máxima instancia judicial integrada por nueve miembros, ahora vuelven a imponerse de a poco la falta de transparencia en los procesos de selección de ministros y la fuerte injerencia política para colocar hombres “leales” a sectores empotrados en el poder.

Cinco de los nueve ministros de la Corte son de la denominada “renovación judicial”, algunos de ellos designados por su larga trayectoria y foja judicial sin objeciones.

Un amplio consenso permitió colocar a los mejores en una primera selección, tal como lo afirma María Esther Roa, cabeza de la Coordinadora de Abogados del Paraguay y la Comisión Escrache Ciudadano.

“Veníamos observando cómo en este primer proceso el Consejo fue más cuidadoso y veía que había mucha presión ciudadana. La gente estaba en la calle manifestándose y había una fuerza contralora importante entre los medios de comunicación que en la medida que soltaban información nosotros respondíamos en la calle”, refiere la activista gremial.

Puso en esta primera camada de designaciones con amplio consenso los casos de los ministros Manuel Ramírez Candia y Eugenio Jiménez Rolón. Alabó también las designaciones de Alberto Martínez Simón, por su competencia y gran conocedor de las leyes, así como de Carolina Llanes, quien destacó luego de la intervención a la Comuna de Ciudad del Este, aunque también era evidente que era la candidata del Ejecutivo, o sea, de Mario Abdo Benítez.

PANDEMIA E INJERENCIA. Para Roa, hay un antes y un después luego de la pandemia, dado que hoy por las circunstancias del Covid-19 las fuerzas vivas están desmovilizadas y, por otra parte, aflora la injerencia política en la designación en la alta esfera judicial.

Para María Esther Roa, la designación de César Diesel como nuevo ministro en reemplazo de Miryam Peña es un claro ejemplo de la injerencia política.

“En esta designación hubo un claro quiebre con lo que se venía haciendo, a la par de una clara injerencia política por parte de actores del Gobierno... Podemos decir con propiedad que con esta designación se desbordó todo, porque antes de que integre la terna (Diesel) ya sabíamos que era el elegido de Horacio Cartes y del vicepresidente Hugo Velázquez”, declaró.

Remarcó que con un manoseo terrible el Consejo y sus miembros dieron puntos espurios. No obstante, y pese a que se cuestiona la nueva designación, desde la terna elaborada hasta la designación del Senado con acuerdo del Ejecutivo, lo cierto es que en la Corte son cinco de nueve los nuevos designados en un proceso menor a dos años y, por ese motivo, para Roa son los más aptos para que la ciudadanía ejerza su presión ante los temas sensibles, como la publicidad de las declaraciones juradas, que consideró uno especialmente clave.

“Ante la vieja camada, integrada por Luis Benítez Riera, Gladys Bareiro, Antonio Fretes y César Garay, hoy hay otros cinco ministros, es decir que los nuevos están ganando, pero todo dependerá de cómo voten y el grado de presión que la ciudadanía ejerza sobre los mismos”, manifestó la abogada Roa.