Con 95 años, la reina Isabel II grabó hace varios días en su residencia del castillo de Windsor el discurso emitido esta tarde por las principales cadenas del Reino Unido. Vestida de rojo, con una fotografía de ella y el duque sobre la mesa, agradeció la “calidez y el afecto” que recibió en los últimos meses.
“A pesar de que este es un momento de gran felicidad y alegría para muchos, las Navidades pueden ser duras para aquellos que perdieron a alguien querido. Este año, especialmente, entiendo por qué", esgrimió la jefa de Estado británica.
“La vida, desde luego, está hecha tanto de partidas finales como de primeros encuentros”, reflexionó.
Al mismo tiempo, expresó optimismo por el futuro y resaltó su deseo de celebrar en febrero el jubileo de platino, que marcará sus 70 años en el trono.
NAVIDADES REDUCIDAS POR LA ÓMICRON
Las celebraciones habituales de la familia real británica se han visto este año reducidas ante la expansión de la variante ómicron del Covid-19. La soberana británica decidió no viajar a su residencia campestre de Sandringham, en el norte de Inglaterra, como tiene por costumbre, y ha permanecido en Windsor, a unos 40 km al oeste de Londres.
Tampoco asistió a la tradicional misa en la capilla de San Jorge de su castillo esta mañana, a la que sí acudieron su primogénito, el príncipe Carlos, y su esposa Camila, que compartieron después la mesa con la reina.
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Ni el príncipe Guillermo ni su hermano Enrique han estado este año junto a la soberana, que durante la pandemia ha limitado en gran medida sus contactos sociales y ha pasado largas temporadas aislada en Windsor.
“Si bien el Covid hace otra vez que no podamos llevar a cabo las celebraciones como hubiéramos deseado, todavía podemos disfrutar de muchas tradiciones felices”, dijo este sábado la reina, quien subrayó que su familia es una “gran fuente de felicidad” para ella.
Expresó asimismo su satisfacción al ver a “nuestros propios hijos y sus familias asumir los roles, tradiciones y valores que significan tanto para nosotros, que se transmiten de generación en generación”.
PROBLEMAS DE SALUD
Las Navidades ponen fin a un año especialmente complejo para la monarca. Además de la muerte del duque de Edimburgo, con 99 años, Isabel II sufrió problemas de salud que le obligaron a mantener reposo desde noviembre por consejo médico.
Aunque no trascendió la naturaleza de sus dolencias, la reina canceló gran parte de su actividad pública en las últimas semanas, incluida la inauguración de la cumbre del clima COP26 en Glasgow (Escocia), que iba a ser uno de sus principales actos de 2021.
Con todo, no suspendió por completo sus actividades. Continuó celebrando audiencias por videoconferencia y la semana pasada recibió personalmente en Windsor al sultán de Omán, Haitham bin Tareq al Said, entre otros compromisos.
MIRAR AL FUTURO CON “CONFIANZA”
Isabel II tiene ya la vista puesta en las celebraciones de su jubileo de platino. “Espero que sea una oportunidad para que la gente disfrute de un sentido de unidad, una ocasión para dar gracias por los enormes cambios de los últimos 70 años (sociales, científicos y culturales), y también para mirar hacia adelante con confianza”, señaló.
También marcó en su calendario los Juegos de la Commonwealth, que se celebrarán el próximo julio, en Birmingham (Inglaterra). “Será una oportunidad para celebrar los logros de los atletas y una reunión entre naciones que comparten una misma mirada”, afirmó.