14 mar. 2025

“La corrupción corroe la economía, la política y las bases de la democracia”

La economista Verónica Serafini señaló que tanto el sector público como el privado son responsables por la corrupción imperante. Afirmó que deben elaborarse mejores normas para sancionar este flagelo.

Especialista. Serafini propone ideas claras para combatir eficazmente a la corrupción.

Especialista. Serafini propone ideas claras para combatir eficazmente a la corrupción.

La economista Verónica Serafini reflexionó sobre el impacto de los casos de corrupción para nuestro país e incluso apuntó a una cuantificación de daño patrimonial aproximada con relación a las obras de infraestructura. La conversación con la investigadora y docente fue escrita. Serafini lamentó el perjuicio que están causando al país los escándalos de corrupción. Algunos sonados episodios en este Gobierno fueron el acta secreta de Itaipú (episodio que estuvo a punto de costarle el cargo al presidente Mario Abdo Benítez en el 2019); la compra irregular de tapabocas en la Dirección Nacional de Aeronáutica Civil (Dinac), caso por el cual renunció Édgar Melgarejo; las presuntas irregularidades y sobrefacturaciones en la compra de mascarillas y agua tónica en Petropar, evento que le costó el cargo a Patricia Samudio; las fallidas compras de insumos médicos; el escándalo que involucró al ex procurador Sergio Coscia por el caso Petropar y Texos Oil; y ahora un caso de acuerdo secreto por la deuda con PDVSA; entre otros.

–¿Qué piensa de los casos de corrupción que salpicaron a este Gobierno, acta de Itaipú, Dinac, Petropar, insumos médicos, Procuraduría y ahora de vuelta caso deuda PDVSA?

–La corrupción, bajo la modalidad que sea –tráfico de influencias, abuso de poder, sobrefacturación, evasión y elusión impositiva y en la seguridad social–, tiene cuatro impactos fundamentales en la sociedad: reduce los recursos públicos necesarios para garantizar buenos servicios públicos, deslegitima la política tributaria y el rol del Estado y profundiza las desigualdades, porque un sector minoritario de la población se enriquece sin esfuerzo, acumula ingresos y eso le permite acumular poder produciendo un círculo vicioso que corroe no solo el buen funcionamiento de la economía, sino también de la política y, por ende, las bases de la democracia.

–¿Cómo califica la acción del Gobierno ante los hechos de corrupción?

–En la corrupción no hay un solo actor. Los tres poderes tienen responsabilidades. Tenemos vacíos legales y normas ineficaces que debieran ser enfrentados con mejores leyes, también tenemos un Poder Judicial que es responsable de la impunidad y autoridades administrativas que no actúan oportuna y drásticamente.

–¿Qué piensa del sector privado, que por cierto también estuvo involucrado en varios escándalos durante la pandemia?

–Todo esto (actores de la corrupción) es sin considerar al sector privado con escaso apego a la ley y a la ética, y que necesita el control extremo y el punitivismo para actuar correctamente.

–¿Cómo ve hoy la corrupción? ¿Existe impunidad para los ilícitos que se cometen contra el Estado?

–Hoy, así como está la norma, no hay castigo para la puerta giratoria, el robo al Estado se salva devolviendo, entonces el incentivo es alto si solo hay que devolver lo que se robó. Eso no pasa con alguien que roba una gallina, un celular o una bicicleta, menos a alguien que lastima al hacerlo. Robar al Estado también mata, solo basta analizar el caso de sobrecostos o mala calidad de los medicamentos.

–¿Qué ocurre cuando no se cumplen las reglas?

–No cumplir las especificaciones técnicas de las obras de infraestructura también tiene consecuencias muchas veces mortales. Si no hay excusa para un ladrón que hiere o mata a su víctima, no debería haber para el que es corrupto con la cosa pública, sea funcionario público o proveedor del Estado.

–¿Qué necesitamos para que las cosas empiecen a cambiar?

–Necesitamos mejorar sustancialmente el marco institucional (normas para penalizar, rol del Poder Judicial, profesionalización del servicio civil para reducir el abuso de poder, el tráfico de influencia, mejoras sustanciales en el sistema de contrataciones públicas).

–¿Algo que desee agregar?

–Necesitamos darle realismo al debate, superar el mito de la “competencia del mercado” o de la “eficiencia del sector privado” y regular y penalizar la colusión, el tráfico de influencia, la puerta giratoria, el abuso de poder. Hoy hablamos de obras de infraestructura con cifras superiores a cien millones de dólares. Hay un margen enorme para la corrupción que además se está financiando con endeudamiento.

USD 100 millones es el monto para obras de infraestructura, un margen enorme para la corrupción, según Serafini.

Si no hay excusa para un ladrón que hiere o mata a su víctima, no debería haber para el que es corrupto con la cosa pública.

En la corrupción no hay un solo actor. Los tres poderes tienen responsabilidades. Tenemos vacíos legales y normas ineficaces.

Así como está la norma no hay castigo para el robo al Estado. Se salva devolviendo, el incentivo es alto si solo hay que devolver.