04 abr. 2025

La hidrovía como bien estratégico en la región

La hidrovía Paraná-Paraguay, como cualquier bien que comparten varios países, tiene la enorme complejidad de su gobernanza. Los múltiples actores participantes, especialmente los gobiernos, deben encontrar los mecanismos que permitan una toma de decisión democrática, con el propósito de garantizar que los intereses de todos los países y sus respectivos pueblos estén representados. El Gobierno de Paraguay debe impulsar un diálogo entre todos los países para lograr un buen funcionamiento de la hidrovía.

La hidrovía Paraná-Paraguay constituye un corredor natural de transporte fluvial que se extiende a lo largo de los ríos Paraná y Paraguay, y permite la navegación continua entre los puertos de Paraguay, Argentina, Brasil, Bolivia y Uruguay. Es parte del sistema hídrico denominado Cuenca del Plata, que se abre a partir de la desembocadura del mencionado río, desplegándose dentro de la jurisdicción de cinco países: todo Paraguay, gran parte del sur y del centro-oeste de Brasil, el sudoeste de Bolivia, gran parte de Uruguay y casi todo el norte de la Argentina.

La gobernanza de la hidrovía es un proceso complejo que involucra a múltiples actores y aspectos, y que requiere una gestión cuidadosa para garantizar su sostenibilidad económica y ambiental, además de crear beneficios para todas las partes interesadas.

La gobernanza es el conjunto de políticas, regulaciones, acuerdos y procesos mediante los cuales se administran y se toman decisiones. La hidrovía es una de las principales vías de transporte en América del Sur, con un papel crucial en el comercio y la conectividad regional, especialmente para países como Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay.

Dada su relevancia para el desarrollo de los países, en particular, y de la región, en general, debe ser considerada como un bien estratégico, para algunos un bien público y para otros un bien común regional. Las decisiones respecto a su funcionamiento deben ser tomadas en el marco de principios democráticos, ya que de su buen desempeño dependen varios países y, especialmente, sus poblaciones.

Sus ventajas son muchas, pero las más relevantes son la eficiencia en el transporte de carga, la reducción de los costos logísticos, la accesibilidad y, si se maneja bien, también supone un impacto ambiental reducido.

Por esta vía se pueden transportar grandes volúmenes de carga a granel a bajo costo, con lo cual se benefician productores, exportadores e importadores al mejorar su competitividad en los mercados internacionales, y los consumidores, por los precios más bajos.

Todas estas ventajas promueven el desarrollo económico en las regiones que atraviesa al facilitar el comercio, fomentar la inversión en infraestructura y desarrollo industrial, y crear empleos relacionados con actividades portuarias y de transporte.

Las hidrovías pueden ser vistas como un bien público cuando su desarrollo y mantenimiento benefician a toda la sociedad en lugar de solo a un grupo específico de usuarios. La gestión adecuada de las hidrovías es esencial para garantizar que funcionen como bienes públicos. Esto puede incluir regulaciones para asegurar la seguridad de la navegación, la protección del medioambiente acuático y el acceso equitativo para todos los usuarios.

Su buen manejo requiere marcos regulatorios y legislativos claros para gestionar la navegación, la seguridad, la protección ambiental, entre otros aspectos relevantes. Esto puede incluir leyes nacionales e internacionales, así como acuerdos bilaterales o multilaterales entre los países ribereños. Dado que la hidrovía Paraná-Paraguay atraviesa varios países, es fundamental una coordinación efectiva entre ellos para asegurar una gestión integrada y coherente.

Paraguay debe posicionarse al respecto e impulsar un proceso participativo y respetuoso de gobernanza de la hidrovía junto con el resto de los países de la región. El Gobierno debe impulsar el diálogo entre todas las partes, con el propósito de generar un contexto en el que todos ganen.

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