06 abr. 2025

La paz debe ser fruto de la justicia y la equidad social

Frente a la crisis que vive el país, con la violencia ejercida por el crimen organizado, se hace necesaria la reflexión sobre la situación que vivimos. En este contexto llega oportuna la voz de la Iglesia, que como en los años más duros de la dictadura asume el rol de su magisterio para echar una luz en estos tiempos sombríos. En la patria que soñamos el bien común impera por sobre los intereses de personas o grupos de poder; esa patria se construye sobre la base de la dignidad de las personas, dice el mensaje a toda la sociedad.

En una entrevista con Última Hora, Adalberto Martínez, arzobispo de Asunción, sostiene que en el Paraguay aún estamos a tiempo de evitar que el Estado sea tomado totalmente por el narcotráfico. Pero sostiene también que para ello se requieren acciones sociales y políticas urgentes. Todo un país viene siendo testigo impotente de la acción impune del crimen organizado, el que con sus acciones que cuestan vidas han demostrado asimismo su influencia y ramificaciones en sectores de poder económico y político, particularmente en relación con el narcotráfico y el lavado de dinero.

Este 2022 se está perfilando como un verdadero annus horribilis.

El último día del mes de enero, el concierto Ja’umina Fest, en San Bernardino, acabó en tragedia. Fallecieron dos personas, una de ellas, la apreciada influencer Cristina Vita Aranda, quien resultó una víctima colateral del episodio. Las investigaciones apuntaron hacia un hecho de sicariato con trasfondo de narcotráfico.

Cuatro meses después, una sociedad que comenzaba a salir del estupor por el atentado en San Bernardino, quedó pasmada con el asesinato en Colombia del fiscal Marcelo Pecci, de la Unidad Especializada de Lucha contra el Crimen Organizado y el Narcotráfico. Con este atentado, se hizo evidente el desafío del crimen organizado, que con esta muerte lanzó un obvio mensaje a la sociedad y al Gobierno.

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El fiscal era considerado un símbolo de la lucha contra el crimen organizado y el narcotráfico y dirigía complejas investigaciones vinculadas con el narcotráfico, el lavado de dinero y el financiamiento del terrorismo.

Una semana después, sicarios atacaron en Pedro Juan Caballero al intendente José Carlos Acevedo, quien falleció días después. El año pasado, su sobrina, la hija del gobernador de Amambay, Haylee Carolina Acevedo, y otras tres personas fueron asesinadas a tiros, en el marco de una presunta disputa entre narcos en la zona.

Considerando este escenario, resultan más que oportunas las reflexiones del obispo Martínez, quien señala confiar en que el país todavía está a tiempo para evitar que el Estado sea cooptado totalmente por el narcotráfico. Apunta sin embargo, a que es urgente iniciar un proceso de diálogo social para establecer consensos básicos y una concertación de voluntades de los actores políticos y sociales, que permitan articular medidas para vigilar, minimizar y erradicar la influencia del narcotráfico en las estructuras del Estado. “Estamos a tiempo, pero en un punto y momento crítico de la vida nacional. Se necesitan acciones sociales y políticas urgentes para frenar el poder del narcotráfico que inficiona y corrompe a sectores que ocupan cargos de responsabilidad en las instituciones de la República”.

La calidad de la democracia depende de la calidad de los partidos y movimientos políticos, afirmaba el arzobispo de Asunción, así como apuntaba que los cristianos que ocupan cargos de responsabilidad en la función pública, en el Poder Judicial y en el Ministerio Público, en particular, deben hacer un profundo examen de conciencia. “La corrupción social es un pecado grave”, dijo.

Monseñor Adalberto Martínez afirmó que en la patria que soñamos y necesitamos, el bien común debe imperar sobre las facciones e intereses de personas o de grupos de poder económico y político; y que en ella, la paz debe ser fruto de la justicia, de la equidad social; que es “una patria que se construye sobre la base de la dignidad de las personas, con respeto irrestricto a los derechos humanos fundamentales, comenzando por el respeto al derecho a la vida en todas sus etapas”, finaliza el oportuno mensaje pastoral.