05 abr. 2025

Masacres dejan ríos de sangre en regiones olvidadas de Colombia

El país despertó ayer con nuevos asesinatos que se cobraron la vida de seis personas en la localidad de La Guayacana, que hace parte de Tumaco, en el Departamento de Nariño, limítrofe con Ecuador.

Anuncio. Las autoridades colombianas se comprometieron a actuar con firmeza ante la ola de violencia que sacude al país.

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La ola de masacres que desangra a Colombia abrió 3 nuevos capítulos en solo 24 horas con la matanza de 17 personas en los departamentos de Arauca, Cauca y Nariño, crímenes que engrosan la lista de 33 asesinatos múltiples documentados este año por la Oficina de la Alta Comisionada de la ONU para los DDHH.

El país despertó ayer con una nueva masacre que se cobró la vida de seis personas en la localidad de La Guayacana, que hace parte de Tumaco, en el Departamento de Nariño, limítrofe con Ecuador. Fue la cuarta matanza perpetrada en tan solo una semana en el país y la sexta en dos semanas.

La masacre en la zona rural de Tumaco ocurrió horas antes de que el presidente colombiano, Iván Duque, llegara a Cali, capital del departamento del Valle del Cauca, donde el 11 de agosto cinco jóvenes fueron acribillados.

Aunque su ocurrencia ha aumentado en los últimos días, las masacres no son nuevas en Colombia. Algunas de las perpetradas este año pasaron inadvertidas para una opinión concentrada en la crisis por la pandemia del coronavirus. “Estos hechos desafortunadamente no han desaparecido de nuestro país”, reconoció Duque desde Llano Verde, el barrio de Cali en el que fueron encontrados en un cañaveral los 5 menores asesinados, de entre 14 y 15 años de edad.

REPUDIO Y ENFADO. La estela de muertos deja también en el país una mezcla de repudio, por el río de sangre que empieza a recorrer las regiones más devastadas por el conflicto armado, y de enfado contra las respuestas del Estado que según varias organizaciones sociales llegan tarde o nunca llegan a las comunidades. El asesinato en Cali de Juan Manuel Montaño, Jean Paul Perlaza, Leyder Cárdenas, Álvaro José Caicedo y Jair Andrés Cortés, todos jóvenes afrodescendientes, llenó de estupor a Colombia. Con el país acalorado exigiendo acciones concretas para detener el asesinato de líderes sociales, jóvenes y ex guerrilleros de las FARC, Duque viajó ayer a Cali desde donde prometió contundencia contra las bandas organizadas y celeridad en las investigaciones de los crímenes. “Estos hechos son cometidos por la criminalidad organizada, como puede ser este caso en Llano Verde, pero también son producto de grupos criminales como las disidencias de las FARC, el ELN, el Clan del Golfo, Los Caparros, Los Pelusos y otras bandas al servicio del narcotráfico”, dijo.


El Gobierno recibe duras criticas por los asesinatos
Además de la matanza de Cali y de la ocurrida esta madrugada en Tumaco, en la noche del viernes fue perpetrada otra en el vecino Departamento del Cauca, donde desconocidos acabaron con la vida de al menos seis personas. La Defensoría del Pueblo había informado del asesinato de otras cinco personas en El Caracol, un caserío de Arauca situado en la línea de frontera con Venezuela.
Hace una semana el país fue estremecido por la masacre de ocho jóvenes de entre 19 y 25 años, algunos de ellos estudiantes universitarios, que estaban haciendo un asado en una casa rural en Samaniego, Departamento de Nariño, donde horas antes había sido asesinada una mujer de 26 años.