“Es inaceptable que esta ciudad esté en ruinas mientras el intendente solo contrata más gente. (...) Esto responde claramente a un modelo clientelar, no a una planificación seria de la ciudad que nos merecemos los contribuyentes”, expresó la diputada.
Ortega hizo un cuadro comparativo de los gastos que realiza la Municipalidad solo en salarios desde el 2016 en adelante. Durante aquel año, el gasto en salarios alcanzó aproximadamente los G. 472.271.000.000. En 2019, subió a G. 590 mil millones; y en 2024, aumentó a más de G. 727 mil millones. El incremento a lo largo de estos 5 años fue de aproximadamente G. 137 mil millones (USD 17.500.000), de acuerdo al análisis de la diputada.
“Esto no se trata de una gestión eficiente, se trata de pagar favores políticos con dinero de los contribuyentes de Asunción. Es urgente cortar con esta estructura sobredimensionada que impide que la ciudad avance, el modelo de gestión debe ser reemplazado después de las próximas elecciones municipales”, criticó.
Consultado sobre el aumento de los salarios, el jefe de Gabinete, Nelson Mora, aseguró que en los últimos años “se echó a muchísima gente”. “Nosotros tenemos muchos salarios que antes eran menores, hoy pagamos salarios y ya no existen salarios menores al salario mínimo porque está establecido en la ley. (...) Y eso claro incrementa evidentemente el global o la bolsa, pero no significa que se haya hecho más contrataciones. El número de funcionarios (...) inclusive ha decrecido”, dijo.
Bonos. La última rendición de cuentas, según el concejal Álvaro Grau, volvió a evidenciar el mismo faltante de los G. 500 mil millones en bonos que fueron denunciados en 2024 y que motivó a una investigación de la Fiscalía.
Grau detalló que inclusive “creció” el desvío de los fondos a G. 505 mil millones. Dicha cifra corresponde al resultado de la resta entre el “saldo de bonos” (G. 506.737.239.031), registrado en el reciente documento de ingresos consolidados, y el total de las 13 cuentas bancarias que se exponen en el balance general (G. 804.792.024).
“Hasta ahora no se presentó una sola factura o documento que pueda respaldar a dónde fueron a parar esos 505 mil millones que están desaparecidos”, afirmó el concejal.
Sobre este faltante en las cuentas del balance, el jefe de Gabinete observó que “hay personas que saben manejar un balance o entender o leer, y hay otras que no”. “Hasta ahora se da cuenta de que no existe un solo guaraní que falte. Vamos a continuar en la misma línea”, dijo, aludiendo al último pago de anticipo de más de G. 22 mil millones por obras contempladas por la emisión de los bonos G8 (cuencas Santo Domingo, Gral. Santos y San Antonio).
Este pago se realizó pese a que la cuenta bancaria de dichos bonos, al menos según el último balance, solo alcanza los G. 306.521.948.
“Tenemos y utilizamos esa figura jurídica que es la cuenta única, y sabemos que cuando tenemos la necesidad vamos a tener dinero para pagar”, justificó Mora.
La diputada Ortega, por su parte, explicó en una entrevista que “es una obligación que todo el dinero que entró a partir de préstamos de los bonos debería estar específicamente con esa nomenclatura”. “La historia de la cuenta única es una interpretación jurídica y administrativa forzada por parte de las autoridades municipales para justificar un faltante de dinero que no fue utilizado en las inversiones en las que se tenía que usar”, aseguró.