03 abr. 2025

Ni ejército ni del pueblo paraguayo

Arnaldo Alegre

La llaga purulenta del crimen sigue infamemente abierta en el Norte ante la pasividad de las autoridades. El autodenominado Ejército del Pueblo Paraguayo –que no es ejército y no representa al pueblo paraguayo– es una banda cuya única ideología es el odio y cuyo único objetivo es la muerte, la extinción de todo y de todos los que se oponen a su propósito enfermo.

Su pensamiento político se basa en lo más rancio del oscurantismo seudorrevolucionario. Mezcla de teorías de extrema izquierda con un confuso nacionalismo xenófobo, reaccionario y profundamente autoritario.

Se escudan en las condiciones paupérrimas a las que el campesinado fue sometido en la zona por una estructura político-social corrupta y aprovechadora de la ignorancia y la impavidez de los pobladores. Pero con sus métodos y el descarado uso de la violencia, ellos mancillan la lucha campesina, reduciéndola a un mero enfrentamiento de clases, en donde a fuerza de tiros pretenden imponer a los menesterosos a costa, supuestamente, de los opulentos.

Gracias a la extorsión, el secuestro y a que no se atacan los acuciantes problemas sociales de la región, el grupúsculo logró consolidarse como una fuerza que se ceba en las colonias menonitas de San Pedro y expande su nefasta influencia al resto del país con dolor y sangre.

Se han gastado millones de guaraníes para montar un cuerpo de élite con el fin de neutralizarlos mediante el uso legítimo de la fuerza. Pero de nada ha servido semejante despliegue. El EPP sigue haciendo lo que se le antoja en la zona.

Lo último fue el fallecimiento de Abrahán Fehr. Hace como dos años que el colono –cuyo único delito fue toparse con estos miserables cuando estaba trabajando– se les murió y ellos deciden dónde enterrarlo y, cuando se les antoja, se toman la molestia de avisar a las autoridades dónde dejaron los restos. Y todos los funcionarios, como fieles sirvientes, corren detrás de las indicaciones de los criminales. ¿Y los familiares de la víctima?, que se jodan. Ese es el pensamiento de los facinerosos.

Vale la pregunta: ¿El EPP es una cuestión exclusiva del Norte? Por el momento, sí. Pero hay empresarios que ya fueron advertidos que podrían ser secuestrados en la zona de la capital. Además, están teniendo cierta influencia en el cordón de pobreza urbana con el reparto de víveres, como ocurrió en la Chacarita.

Si las autoridades siguen dejando crecer al monstruo, pueden dolorosamente arrepentirse. La posibilidad de que actúen en Asunción y Central puede que no sea lejana.