Comencemos con una perogrullada. El verano va a ser caliente, y además hasta marzo 2022 se van a sentir los rigores del fenómeno La Niña, por eso la cosa va a estar seca igual que nuestros bolsillos. La sequía se explica sola, pues este país se ha dedicado con alma y vida a depredar cuanto bosque había en el territorio nacional. También le puso gran esfuerzo para contaminar sus espejos de agua: Lagos, arroyos, ríos y acuíferos. Así que, va a hacer mucho calor y no hay ni lago Ypacaraí ni costanera de Asunción habilitados para el chapuzón de los pobres.
Con el calorazo vendrá de la mano un festival de cortes de luz y agua. Las excusas van a ser las mismas de siempre, que falta inversión porque nunca antes otro gobierno invirtió y que se van a comprar generadores y así hasta el próximo corte. No obstante no hay motivos reales de preocupación pues las facturas llegarán puntuales.
Otro asunto es que vamos a ser más pobres; en este 2021 por segundo año consecutivo y en época de pandemia, la pobreza subió de 26,9% en 2020 al 29,2% para el cierre del 2021. La pobreza afecta a un tercio de la población paraguaya, y al final del año pasado alcanzó la cifra más elevada de los últimos ocho, en términos porcentuales.
Esos paraguayos pobres no tienen un trabajo digno y están en la informalidad; no tienen acceso a la salud ni la educación y menos a la seguridad social, vacaciones ni aguinaldo, pero deben enviar a sus niños a la escuela, vestirlos y alimentarlos y comprarles medicamentos cuando enferman. ¡No hay que ser adivino para pronosticarles un año muy cuesta arriba, así que mucha fuerza!
De la Albirroja no hay ya mucho que decir, porque para ir a pasar vergüenza a Qatar solo nos puede ayudar un milagro de la virgen de Caacupé, así que mejor no la molestamos con tonterías y en cambio le pedimos que ayude a acabar con las injusticias, la desigualdad y la pobreza, aunque para esas cosas le pagamos a un gobierno entero, así que mejor le pedimos a la Virgen que nos haga el milagro de hacerles trabajar a nuestros funcionarios y políticos en favor del bien común, ese sí que sería un supermilagro. De Olimpia mejor no hablamos, aunque siempre queremos la cuarta libertadores, ¿será este año?
En este 2022 tampoco tendrás motivos para preocuparte por el bienestar de tu corrupto favorito. Si el sujeto en cuestión tiene fueros parlamentarios o está afiliado a la ANR, nada malo le va a pasar. Él podrá seguir pagando a los caseros que trabajan en su estancia con la plata de nuestros impuestos, o pagar por obras que ya se habían hecho antes o lo que se le antoje.
Seguiremos en pandemia y seguiremos viviendo en medio de la inseguridad. Nada más porque cambia el año no van a desaparecer las lacras de la sociedad, los virus, los motochorros, los sicarios, los narcotraficantes, los hurreros, los planilleros ni los usureros.
Y hablando de lacras, los políticos estarán afilando los colmillos para las elecciones de presidente del 2023. Se van a pelear en sus internas y después se abrazarán como siempre, los colorados claro. La oposición hará un buen intento y le deseamos éxito pero todos sabemos que fragmentarse es lo que mejor les sale, y si por ahí los esfuerzos de unirse prosperan siempre habrá un caballo de Troya para remediarlo.
En cuanto a los admiradores del dictador Stroessner, aquellos fanáticos del cuento del comunismo, argenzuela, el zurdaje y el castrochavismo, ésos seguirán divagando y monopolizando el derecho a pensar libremente.
¡Este 2022 seguiremos sin Metrobús ni condenados por corrupción en Tacumbú, así que a ponerle garras y que la fuerza nos acompañe!