Según señaló el portavoz de la cartera de Rusia, Igor Konashenkov, en su comparecencia diaria, la base servía de “centro de entrenamiento” para los combatientes extranjeros, que estaban acompañados por militares ucranianos.
Las fuerzas rusas también volvieron a disparar misiles hipersónicos Kinzhal, por segunda vez desde el inicio de la campaña militar en Ucrania, para destruir “un gran almacén de combustible y lubricantes” en la localidad de Konstantinovka, en el sur del país.
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“Desde esa base se efectuaban los principales suministros de combustible para vehículos blindados ucranianos en áreas de combate en el sur de Ucrania”, dijo el portavoz castrense.
Además, misiles de crucero Kilibr lanzados desde el mar Negro destruyeron talleres de reparación de vehículos blindados en territorio ucraniano.
Durante la noche, fueron lanzados disparos contra 60 instalaciones militares, resumió Konashenkov.