Haciendo caso omiso de los llamados a la tregua, el ejército, dirigido por el general Abdel Fatah al Burhan, y los paramilitares de las Fuerzas de Apoyo Rápido (FAR), del general Mohamed Hamdan Daglo, se enfrentan por el control de sitios estratégicos y de poder.
Varios bombardeos ocurrieron cerca de la sede de la televisión pública.
Desde que los combates empezaron el 15 de abril, cerca de mil personas han muerto y más de un millón abandonaron sus casas.
El general Burhan nombró a tres de sus apoyos más leales en el alto mando del ejército, tras la destitución, el viernes, del general Daglo de su puesto de adjunto en el Consejo de soberanía, a quien reemplazó por Malik Agar.
Agar, quien firmó la paz con el poder en Jartum en 2020, anunció que desea “parar la guerra y sentarse a la mesa de negociaciones”.
Burhan y Daglo realizaron un golpe de Estado de 2021 para expulsar a los civiles del poder. Pero la lucha entre ambos por el control del país sumió a Sudán en el caos.
La Embajada de Qatar en Jartum, cuyo personal fue evacuado por la guerra, fue atacada y vandalizada por hombres armados, según los ministerios sudanés y catarí de Relaciones Exteriores.
El general Burhan, comandante del ejército y dirigente de facto de Sudán, acusó a través del Ministerio de Relaciones Exteriores a los paramilitares de las FAR de haber atacado la representación diplomática qatarí.
En un comunicado, el ministerio indicó que “las milicias” de las FAR atacaron, vandalizaron y saquearon la legación, llevándose computadoras y vehículos.
El Ministerio catarí de Relaciones Exteriores denunció el ataque en un comunicado y afirmó que su Embajada fue “asaltada y vandalizada” por “fuerzas armadas irregulares”.
Según el comunicado, precisaba que el asalto no dejó víctimas. EFE