Eran cerca de las 00:22 horas de aquel sábado, cuando los agentes de la Policía irrumpieron en la sede del Partido Liberal Radical Auténtico (PLRA), sobre la calle Iturbe de Asunción. Ingresaron a los gritos de alto, y luego comenzaron a disparar, por lo que la gente corrió a refugiarse.
Fue en ese momento, según quedó registrado en el circuito cerrado de las cámaras de seguridad del local, que uno de los policías disparó su escopeta y Rodrigo Quintana, dirigente liberal de La Colmena, Paraguarí, cayó abatido.
El joven quedó tendido en el piso boca abajo, totalmente ensangrentado. El agente policial, vestido como antimotines, se acercó, lo tocó con el pie y luego siguió. Horas después se confirmaba la muerte de Quintana, y el país despertaba de la pesadilla.
Era la primera vez que, en plena democracia, la Policía Nacional se atrevió a irrumpir en la sede de un partido político sin orden judicial, algo que no se dio ni siquiera en la época de Stroessner, según algunos liberales.
Juicio oral. A ocho años de los hechos, la Justicia hasta ahora no esclarece el crimen. El principal cuestionamiento es que solo hay un acusado, el suboficial de Policía Gustavo Florentín, sin que hayan investigado quién dio la orden de ingresar al local del PLRA.
Tras innumerables recursos y recusaciones, finalmente inició el juicio oral para el procesado, ante los jueces Lourdes Garcete, Manuel Aguirre y Rossana Maldonado, quienes dispusieron que este jueves 3 de abril, a las 08:00, continuara el juzgamiento público.
Según los fiscales Marlene Ocampos y Hernán Galeano, existen numerosas pruebas que muestran que fue el policía Gustavo Florentín quien disparó un escopetazo con perdigones de plomo contra la humanidad de la víctima.
Ya declararon varios testigos. El viernes pasado lo hizo el ex diputado Eusebio Alvarenga, quien comentó cómo ingresaron los uniformados a la sede partidaria, que ellos tuvieron que ocultarse en el baño con otros jóvenes, donde un policía metió por la puerta de vidrio la punta de su escopeta y efectuó disparos.
El deponente contó cómo luego salieron y quedaron cuerpo a tierra. Ahí vio a Rodrigo Quintana, tendido en un charco de sangre, sin que lo ayudaran. El ex legislador fue uno de los que denunciaron lo ocurrido ante la Fiscalía.
El abogado Ricardo Estigarribia, uno de los defensores de Gustavo Florentín, sostuvo que, hasta ahora, ninguno de los testigos identificó a su defendido como el autor de los disparos.
Además, cuestiona también que su defendido solo tenía un arma que disparaba balines de goma, mientras que el escopetazo que mató a Rodrigo Quintana era de plomo, con lo que niega que haya disparado contra la víctima.
En principio, los jueces tenían en mente que hoy se dictara un veredicto en el juicio oral, pero el sábado no pudo seguir la audiencia porque la Corte dispuso trabajos en las oficinas del Palacio de Justicia.
Al final, el juzgamiento sigue el jueves. Hoy se cumplen ocho años de los hechos, y siguen reclamando justicia.