La revelación del monitoreo digital contra autoridades paraguayas causó sorpresa y tensión entre miembros de la propia agencia.
“El artículo publicado este lunes (31) por UOL, firmado por Aguirre Talento, describe una operación iniciada en el gobierno de Jair Bolsonaro y mantenida en la administración de Luiz Inácio Lula da Silva. Según el informe, la acción buscó obtener datos estratégicos sobre el Anexo C del tratado de Itaipú, con el objetivo de preparar a Brasil para las negociaciones sobre la tarifa de la central hidroeléctrica binacional”, resalta el escrito en ICL.
Agrega que fuentes de ABIN, bajo confidencialidad, manifestaron malestar por la forma en que se hicieron públicos los detalles de la operación. Para estos servidores, la sospecha recae en la Policía Federal (PF), que realiza la investigación en la que fue incluida la información.
Señalan que el nivel de detalle presentado sugiere que el material no salió de ABIN. La desconfianza se basa en el historial de tensiones entre las dos agencias y en el hecho de que el director de la ABIN, Luiz Fernando Corrêa, es un ex oficial de la PF, nombrado a pesar de la resistencia dentro de la agencia de inteligencia.
La publicación de los documentos de la operación en Paraguay sacudió ese equilibrio. Los empleados de ABIN dijeron a la columna que creían que había una especie de pacto tácito de no exposición entre las dos instituciones. La ruptura de esta expectativa alimenta la tesis de que la filtración puede tener como telón de fondo una disputa por el control de la agencia. Según estos informes, la publicación puede ser parte de un movimiento para debilitar la gestión de Corrêa y dar espacio a un nombre más alineado con el liderazgo actual del PF.