06 abr. 2025

Un mensaje presidencial con muchos silencios y falsedades

El tercer informe anual de gestión que el presidente Mario Abdo Benítez rindió ayer ante el Congreso, aunque intentó ofrecer un contenido autocrítico, tuvo toques de la novela El país de las maravillas. Pintó un panorama de excelente gestión en salud ante la pandemia del coronavirus, una versión que se desmiente sola ante la situación que el país sigue atravesando, con hospitales saturados y muy baja vacunación. Destacó logros en la educación, cuando todos coinciden en que prácticamente este es otro año perdido para el sector. Entre otros temas, omitió referirse a la creciente ola de inseguridad, incluyendo el último caso de secuestro en el Norte, como a los altos niveles de corrupción que siguen permeando las instituciones del Estado y la casi nula acción estatal para combatirla. Fue una exposición con muchos silencios y falsedades, que no engaña a nadie.

Otra oportunidad perdida para obtener el respaldo de la ciudadanía. El tercer informe anual de gestión que el presidente de la República, Mario Abdo Benítez, ofreció ayer en el inicio de las sesiones de un nuevo periodo del Congreso, aunque intentó ofrecer un contenido autocrítico, nuevamente tuvo muchos toques de fantasía, emulando a la clásica novela El país de las maravillas, de Lewis Carroll.

Tal como coinciden los resultados de los ejercicios de chequeos de datos que realizaron medios de comunicación y organizaciones civiles sobre el discurso presidencial, el mismo estuvo plagado de silencios y falsedades sobre la situación del país y la gestión gubernamental.

Los datos más exagerados se dieron, probablemente, en el área de la salud. El presidente aseguró que “el mecanismo Covax no fue nuestra única apuesta para la obtención de la vacuna” contra el Covid. Sin embargo, el seguimiento informativo de los hechos demuestra que, en todo el proceso inicial, el Gobierno se dejó estar, esperando que Covax provea las vacunas, mientras los países vecinos gestionaban muchas otras alternativas a nivel internacional. Por ello, el Paraguay sigue siendo uno de los países que más están tardando en vacunar a su población.

Destacó que en los últimos seis meses se hicieron cinco acuerdos para adquirir vacunas fuera del mecanismo Covax, 10.279.000 dosis, pero hay que señalarle que hasta ahora solo se recibieron 858.750 dosis de las adquiridas, mientras 484.600 llegaron como donaciones de otros países.

Es una grave falla de gestión, mientras se siguen registrando entre 120 a 140 muertes al día por Covid-19. Hasta ahora se ha conseguido vacunar a 703.409 personas, sobre más de 7 millones de habitantes.

Siguiendo la misma línea de lo que el jefe de Estado ya había asegurado fantasiosamente en ocasiones anteriores, de que el Paraguay tiene “uno de los mejores sistemas de salud del mundo”, ahora aseguró que ante una probable tercera ola de Covid se lo enfrentará “con un sistema de salud más robusto”, aseveración que contrasta con el cuadro cotidiano de hospitales colapsados, de personas gravemente contagiadas de Covid que mueren esperando en sillones en los corredores, esperando en vano una cama de Terapia Intensiva, o de los familiares que reclaman por falta de medicamentos esenciales.

En educación, Abdo indicó que “desde el inicio de la pandemia, el Gobierno ha realizado mejoras edilicias que beneficiaron a miles de estudiantes”. Sin embargo, tal como lo demostró el sitio web el Surtidor, en su chequeo de datos, en 2020 solo se repararon 94 aulas para la vuelta a clases presenciales en modo Covid y prácticamente todos coinciden en que este es otro año perdido para el sector.

Entre otros temas, el primer mandatario omitió referirse a la creciente ola de inseguridad, incluyendo el último caso de secuestro en el Norte, como a los altos niveles de corrupción que siguen permeando las instituciones del Estado y la casi nula acción estatal para combatirla. Fue una exposición con muchos silencios y falsedades, que ya no engaña a nadie.