06 abr. 2025

Un Trump predecible

Lida Duarte – @lidaduarte

Confiado. Donald Trump conversa con miembros de su equipo y simpatizantes en Virginia.

Confiado. Donald Trump conversa con miembros de su equipo y simpatizantes en Virginia

El mundo pone los ojos en las elecciones de Estados Unidos debido a su impacto político y económico a nivel global, especialmente para Latinoamérica, donde la derecha intenta mantener su fuerza, a pesar de las experiencias de Argentina y, recientemente, Bolivia.

El masivo sufragio por correo, un sistema que cobró protagonismo con la pandemia, hizo que se enlentezca el conteo de votos y se agudizara la ansiedad. Pero el republicano Donald Trump irrumpió la jornada y mostró la jugada que estaba planeando desde hace semanas. “El peor criminal de la historia de la humanidad”, como lo describe el politólogo Noam Chomsky, con quien comparte nacionalidad y nada de ideologías, recurrirá a la Corte Suprema al declarar fraude electoral ante resultados preliminares que dan como ganador a su contrincante, el demócrata Joe Biden.

En esta máxima instancia judicial, Trump aprovechó ya en setiembre la muerte de la jueza Ruth Bader Ginsburg, quien abogaba por las libertades civiles y la igualdad de género, para incorporar a Amy Coney Barret al Tribunal Supremo de Justicia y así ampliar en tiempo récord y a pocas semanas de elecciones la brecha a favor de una mayoría conservadora que podría definir quién será el próximo presidente de Estados Unidos.

Un proceso que generalmente dura más de dos meses, el candidato que busca la reelección hizo que se demorara menos de dos semanas. Como argumento ya había adelantado que sospechaba de un posible “fraude” y que necesitaba completar el plenario de la Corte, mientras la población aún no terminaba de despedirse de la jueza que asumió el alto cargo hace casi 30 años, cuando se convirtió en la segunda mujer que conformaba el Tribunal Supremo.

No es que la oposición garantice cambios estructurales, pero significaría un atenuante ante los daños ocasionados por el autoritarismo del mediático empresario, quien gobernó desde el 2016 en medio de críticas que empezaron por su victoria basada en la recolección de datos y la manipulación de los electores a través de la consultora Cambridge Analytica, que para el efecto utilizó la red social Facebook. Sus políticas antiinmigrantes, el negacionismo a los daños ambientales y la constante cosificación que expresa hacia las mujeres son algunas posturas que lo llevaron a posicionarse como un tirano.

A esto se suma su prepotencia al desafiar a China, la mayor potencia del mundo de la que depende incluso la economía de Estados Unidos. Las consecuencias de la “guerra tecnológica” se pudieron observar en la distorsión entre la oferta y la demanda a nivel internacional, una burbuja que aún deja secuelas.

También desafió a organizaciones internacionales con la salida del Acuerdo de París, donde los países miembros de las Naciones Unidas se comprometieron a unir esfuerzos para reducir las emisiones de gases con efecto invernadero, y amenazó a la Organización Mundial de la Salud con recortarle fondos como reacción a las medidas sanitarias para frenar los contagios de Covid-19, atendiendo que su posición es relajar completamente las recomendaciones con el objetivo de normalizar la economía.

Estos comportamientos toma Chomsky para describirlo como un criminal servil al empresariado y agregó otra importante política que puede llevar al desastre: La búsqueda por maximizar el uso de combustibles fósiles. De acuerdo con la entrevista concedida a New Yorker, sin dudas es una preocupación que no esté dispuesto a dejar el cargo, lo que representa un peligro para la democracia y un detonante para un grave conflicto social y político.

Hasta el momento, el escenario es incierto, pues depende de cómo siga reaccionando Trump al consolidarse su derrota y de cómo lo tome la ciudadanía, que también está dividida. Los militares también juegan un papel importante, ya que pueden sacarlo del cargo en caso de negarse a salir de la Casa Blanca.