Padres y docentes unieron esfuerzos para fabricar las mesitas necesarias para los niños de educación inicial y preescolar en Tacuatí Poty, en San Pedro. Con una inversión mínima y gran compromiso, lograron equipar el aula y mejorar las condiciones de aprendizaje de los más pequeños.
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La escuela, ubicada en una zona humilde del departamento de San Pedro, enfrentaba una carencia crítica de mobiliarios.
Para solucionar el problema, cada familia aportó G. 20.500, logrando reunir un total de G. 550.000. Con este monto, contrataron a un carpintero local que fabricó 11 mesitas, asegurando así un espacio digno para los alumnos más pequeños.
Autogestión ante la burocracia
La directora de la escuela, Gricelda Martínez, explicó que recurrir a las instituciones del Estado para solicitar mobiliario suele ser un proceso largo y engorroso. “Es más es costoso ir y venir a las oficinas estatales, pero los padres decidieron que lo mejor era actuar de inmediato y garantizar que los niños tuvieran sus mesitas”, afirmó.
El esfuerzo comunitario contrasta con las millonarias adquisiciones de entidades estatales como Itaipú Binacional, donde los costos del mobiliario suelen ser considerablemente más altos.
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Sin embargo, la calidad y seguridad de las mesitas fabricadas localmente han sido destacadas por los propios docentes y padres, quienes ven con satisfacción que los niños ahora cuentan con un espacio adecuado para su educación.
Un reflejo de la realidad educativa
Este caso pone en evidencia una problemática recurrente en Paraguay, donde muchas escuelas deben autogestionarse para suplir carencias básicas ante la falta de apoyo gubernamental.
No obstante, la solidaridad y el compromiso de padres y docentes han demostrado ser clave para garantizar condiciones dignas para la educación de los niños, quienes ahora pueden aprender con mayor comodidad y seguridad.