La revista Antiquity publicó el miércoles un estudio realizado por un grupo internacional de expertos en el que exponen la “sorprendente complejidad” de esta actividad económica y de ocio.
Los autores recuerdan en un comunicado que aquellas élites del Mediterráneo valoraban enormemente los huevos decorados de avestruz pero, hasta ahora, se sabía muy poco sobre, por ejemplo, su cadena de producción y suministro.
El equipo liderado por Tamar Hodos, de la Universidad de Bristol (Reino Unido), analizó la colección de huevos de avestruz del Museo Británico de Londres, Inglaterra, para tratar de determinar dónde se cogieron y cómo y dónde se decoraron.
A través del uso de un microscopio electrónico de barrido obtuvieron la composición química de los huevos, lo que les puso en la pista de su origen geográfico y reveló detalles sobre el proceso de producción.
“Todo el sistema de producción de huevos de avestruz decorados era mucho más complicado de lo que habíamos imaginado. También hallamos pruebas que sugieren que el mundo antiguo estaba mucho más interconectado de lo que creíamos”, señala Hodos.
Las avestruces mediterráneas, explica, eran autóctonas del este del Mediterráneo y del Norte de África y, según los indicadores de isótopo, ponían huevos en “diferentes zonas climáticas”, ya fuesen “más frías, más húmedas y calurosas o más secas”.
“Lo que nos ha sorprendido es que encontramos huevos de ambas zonas en sitios de la otra zona, lo que sugiere que había rutas comerciales más extensas”, expone Hodos.
Por ello, creen que los pueblos de aquel periodo cogían huevos de nidos de aves salvajes, a pesar de que hay pruebas que demuestran que también tenían avestruces en cautividad.
En este sentido, Hodos indica que la captura de este tipo de huevos no estaba exenta de riesgos, pues las avestruces pueden ser “extremadamente peligrosas” y agresivas cuando se ven amenazadas.
“También descubrimos que los huevos necesitan tiempo para secarse antes de que se pueda tallar la cáscara y, por lo tanto, requieren un almacenamiento seguro. Esto tiene implicaciones económicas, pues las necesidades de almacenamiento dependen de inversiones a largo plazo y esto, unido a los riesgos implicados, hubiese encarecido el valor de un huevo de lujo”, concluye el experto.